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Madrid

Tras largos años de negociaciones, la Asamblea General aprobó la Declaración de Derechos para los Indígenas. Esta votación constituye “el paso hacia adelante de mayor importancia en materia de los derechos humanos para todos los habitantes del mundo”, dijo el presidente.
Con un resultado final de 143 votos a favor, 4 en contra (Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Estados Unidos), y 11 abstenciones (Azerbaiján, Bangladesh, Bhutan, Burundi, Colombia, Georgia, Kenya, Nigeria, Rusia, Samoa, Ucrania), la Asamblea adoptó la Declaración que establece los derechos individuales y colectivos para los 370 millones de nativos en el mundo entero, para la conservación y el fortalecimiento de las identidades culturales propias, enfatizando sus derechos y buscando el desarrollo de acuerdo con sus propias necesidades y aspiraciones.
El texto de la Declaración sienta que los nativos tienen el derecho “del reconocimiento, observancia y fortalecimiento de los tratados”, también prohíbe la discriminación hacia la gente indígena y promueve su completa y efectiva participación en todos los aspectos que le conciernen.
El Consejo de Derechos Humanos adoptó la Declaración en junio de 2006, aunque tuvo objeciones de parte de algunos Estados Miembros con considerables poblaciones indígenas. “La Asamblea postergó la consideración del texto por los países africanos, que objetaron acerca del llamado a la propia determinación y a la definición de indígena”.
“La importancia de este documento para los indígenas y, en forma general, para la agenda de derechos humanos no puede subestimarse”, dijo la presidenta general de la Asamblea, Sheika Haya Rashed Al Whalifa, en una declaración pronunciada por el vicepresidente de la misma, Amino Bashir Wali, de Nigeria.
Sostuvo que “continuando con el trabajo progresivo de 1995, cuando se celebró la Primera Década Internacional de las Naciones Unidas para el Mundo Indígena y el comienzo de la Segunda Década celebrada el año pasado, los nativos aún se enfrentan con la marginación, extrema pobreza y otras violaciones a los derechos humanos. A menudo arrastran conflictos y disputas por la tierra, que amenazan su forma de vida y supervivencia y padecen la falta de acceso a la salud y la educación”.
“Soy consciente de que la Declaración es el producto de dos décadas de negociaciones” dijo y acentuó que “al adoptar la Declaración, la Asamblea tomó otro paso importante en la promoción y protección de los derechos humanos y libertades para todos. Es una demostración del rol activo y fundamental de la Asamblea General en el establecimiento de los estándares internacionales.
En cuanto a los países que votaron en contra fundamentaron su decisión en que no pueden apoyarla por la definición bajo provisión de derecho de la propia determinación, tierras y recursos y, entre otros, el otorgamiento de las lenguas en derecho de veto sobre la legislación nacional y el manejo de recursos del Estado.
El representante de Perú introdujo la Declaración de los Derechos de los Indígenas. Antes de la votación tomaron la palabra los representantes de Nueva Zelanda, Rusia, Benin y Colombia.
Después de la votación se dirigieron a la Asamblea los representantes de Argentina, Japón, Chile, Noruega, Bangladesh, Jordania, México, Liechtenstein, República de Corea, Suecia, Tailandia, Brasil, Guyana, Suriname, Irán, India, Myanmar, Namibia, Nepal, Indonesia, Paquistaní, Paraguay, Eslovaquia, Turquía, Filipinas, Nigeria, Cuba, Montenegro y Egipto.
El Ministro del Exterior de Bolivia presentó un estado general de la situación. También tuvieron la palabra los representantes de Portugal, en representación de la Unión Europea, Guatemala, Finlandia, Ecuador, Costa Rica y Francia. El representante de Angola introdujo la resolución en la zona de paz y cooperación del Atlántico Sur.